"¿Cómo sabrás si las aves que recorren los caminos del cielo son un inmenso mundo de deleite, cercado como estás por tus cinco sentidos?"
William Blake. El matrimonio del Cielo y el Infierno (1790). Trad. Jordi Doce

viernes, 16 de agosto de 2013

(UNIVERSOS) ENFRASCADOS

4.24 años luz
5.96 años luz
8.58 años luz
La mayoría se concentraba en pequeños dispositivos electrónicos. Tecleaban velozmente, leían mensajes, jugaban minúsculos videojuegos y ejecutaban programas en extremo sofisticados. Otros en cambio, leían papel impreso ya fuera en libros, periódicos o revistas.  Y mientras lo hacían muchos escuchaban música a través de unos pequeños auriculares. También había quien mantenía la mirada fija y perdida en algún lugar indefinido sin llevar a cabo ninguna actividad aparente. El efecto conjunto era de suspensión de la identidad de cada cual. Algo parecía estar fraguándose en muchos de nosotros. Mensajes, mensajes y mensajes. Lecturas trascendentes. Cadenas de pensamientos absorbentes. Como resultado el lugar rebosaba con la ausencia de todos los presentes. Parece ser que la ausencia es una forma muy robusta de espacio. Y cuando digo espacio me refiero a distancia, a que puede medirse en metros o kilómetros o años luz o megapársecs. Asi, algo tan reducido como un vagón de metro puede llegar a adquirir las dimensiones de la Gran Galaxia de Andrómeda. Y como ocurre con todo espacio la gravedad lo distorsiona pero además nuestra presencia lo colorea. A nivel espacial somos un proceso de creación cromática. Ese proceso, ubicado en nuestro cerebro, constituye una de las marcas objetivas de nuestra subjetividad.

Fernando R. Durán

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