"¿Cómo sabrás si las aves que recorren los caminos del cielo son un inmenso mundo de deleite, cercado como estás por tus cinco sentidos?"
William Blake. El matrimonio del Cielo y el Infierno (1790). Trad. Jordi Doce

viernes, 28 de agosto de 2015

SOLARIS




"La solarística, decía Muntius, es un sucedáneo de religión de la era cósmica, fe disfrazada de ciencia; el Contacto, el objetivo que pretende, no es menos vago y oscuro que el trato con los santos o el sacrificio del Mesías. Empleando fórmulas metodológicas, la exploración equivale a la liturgia, el humilde trabajo de los investigadores se traduce en espera de una epifanía, de una Anunciación, ya que no existen ni deben existir puentes entre Solaris y la Tierra. Ese paralelismo obvio, al igual que muchos otros (falta de experiencias comunes, carencia de ideas transmisibles) es rechazado por los solaristas, de la misma forma que los creyentes rechazaban los argumentos que cuestionan su dogma de fe. ¿Qué es lo que espera la gente que suceda una vez establecida la "conexión informativa" con los mares inteligentes? ¿Un registro de vivencias relacionadas con una existencia interminable, tan remota que no recuerda ni siquiera sus inicios? ¿La descripción de los deseos, pasiones, esperanzas y sufrimiento liberados durante los momentáneos partos de las montañas vivas? ¿La transformación de la matemática en existencia encarnada, y de la soledad y el abandono en absoluta plenitud? Todo ello constituye una amalgama de conocimientos intransferibles y si intentamos traducirlos a cualquier lengua terrestre, los valores y los significados pretendidos se perderán, quedándose por siempre al otro lado. En cualquier caso, los ´fieles´ no esperan ese tipo de descubrimientos, más dignos de la poética que de la ciencia, no; sin darse cuenta, lo que de verdad esperan es una Revelación que les explique el sentido del ser humano en sí. La solarística es, pues, un sepulcro de mitos ya fallecidos, una manifestación de añoranzas místicas que los labios humanos no se atreven a pronunciar en voz alta; su piedra angular, escondida en lo más hondo de sus cimientos, la constituye la esperanza de la Redención."

"Solaris", Stanisław Lem, 1961


Tras leer la novela de Lem me resultó claro que hablaba de la realidad como Misterio profundo y esencial. Me fascinó pero a la vez sentí una necesidad de manifestar que ese Misterio es absolutamente accesible a todos nosotros. "Solaris" es adjetivo latino traducible por "solar, del sol". Por lo dicho antes tenía que referirse a la luz y por extensión a toda la realidad que esa luz nos descubre. Hasta la más próxima y desgastada por las rutinas y urgencias cotidianas. Y como todo esto me asaltó con un café en la mano, cosa que no es para nada insólita dado la afición que le tengo a esta bebida, busqué a Solaris ahi, en el café. Supongo que lo "normal" sería que esta historia se acabase aquí, pero no, aún quedó un pequeño capítulo. Y es que después de haber realizado esta serie de fotografías empleando el vaso de café del desayuno me enteré de que en el rodaje de "Solaris" (Andréi Tarkovski, 1972) se habían empleado precisamente cafés para simular la imagen del planeta. Llamemos casualidad a este peculiar contacto con lo real.

Fernando R. Durán

No hay comentarios:

Publicar un comentario